Voluntarias de Don Bosco
A los Institutos seculares pertenecen hombres y mujeres que habiendo consagrado sus vidas a Dios continúan viviendo en el mundo y haciendo sus actividades profesionales mientras comparten la vida de todo laico. Estar en el mundo como mujer consagrada significa: estar atenta a las situaciones que surgen en la sociedad, a conocerlas, a interpretarlas y a trabajar con ellas de acuerdo a los planes de Dios. Esto significa sentirse responsable de construir un mundo mejor y más humano, sacando de él lo mejor que existe, liberando los valores existentes y reconciliándolos con esperanza. Significa "sintonizarse" con el mundo y al mismo tiempo con Dios, para ser "interpretes", "traductores simultáneos" entre los hombres de nuestro tiempo y la Iglesia, Sacramento de Cristo.
Misión
Las Voluntarias estamos llamadas a dar testimonio alegre y objetivo de una personalidad humanamente realizada y madura y, como mujeres, a ser punto de referencia seguro y horizonte de esperanza. Aún en la reserva de nuestra condición de consagradas, testimoniamos abiertamente los valores de la realidad creada, vivida y orientada hacia Dios.
Las VDB creemos en la bondad de las cosas: todo lo que es auténticamente humano es bueno porque viene de Dios. Con nuestros trabajos, en nuestros cargos políticos, en nuestra vida social, en nuestro trabajo voluntario, colaboramos en la construcción del mundo según el proyecto original de Dios.
El amor por nuestros hermanos, hace que nazca la necesidad de promoverlos a todos en el sentido humano, moral, espiritual y sobrenatural: la ansiedad de salvarlos a todos es la razón de toda nuestra acción.
De esta manera procuramos hacernos (a través del estudio, la actualización profesional, la ascesis personal, la oración, la atención a los signos de los tiempos…) siempre más competente en nuestro trabajo, disponible a las necesidades de los hermanos, sensible a interpretar la historia, para vivir nuestro tiempo de protagonistas de la manera en que Dios nos llama a serlo. Nuestro campo de compromiso es tan amplio como nuestro amor, porque intentamos ser una presencia testimonial donde nos encontremos, donde nos necesitan, con particular atención a los destinatarios a los que Don Bosco fue enviado.
De acuerdo a nuestras posibilidades, nos insertamos en los ambientes en donde mejor estamos capacitadas y nos ocupamos especialmente de la gente joven y de sus problemas, valiéndonos de cooperativas, medios de comunicación social, trabajos voluntarios, lugares de alto riesgo, política.
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